domingo, 7 de marzo de 2010

TERAPIA de GRUPO

... Un tema: "Paralized"... un tío con ojo de cristal, pinta y seudónimo infernal... "Luzbel", antiguo compinche del simpar Silvio... y el que escribe, tratando de que aquel imperecedero "Spanglish" que me acompañará a la tumba (me sigo negando a apuntarme al "Opening" ese), consiguiera otorgarme, al menos, un "cinco pelao" a manos de aquellos ocho tímpanos expertos y maestros que escrutaban mis alaridos. Mientras yo seguía maltratando micro y "Epiphone", mi guitarra, la sangre se agolpó en mi sien izquierda e, incluso, a causa de los nervios, mis testículos adoptaron un tamaño como el del resto de mortales... encogieron.
No creo que de aquel primer examen escapara con más de un tres... ¡ la cagué !... simple y llanamente. Pero resulta que mis "profes", aquellos infatigables cuarenta dedos, me otorgaron la gracia de una prueba práctica de repesca: "La Litrona a Morro". No tardé en darme cuenta que aquello no iba de "Solfeo", "Guapalunas", ni pijadas por el estilo... Aquel "control sorpresa" consistía en una sencilla prueba de camaradería.
Creo que entonces si lo superé, aunque no con demasiada nota, ya que mi "verdiblanquez", al usar el mismo conducto bucal para succionar el oro cruzcampil, pudo poner en serios apuros de tintura aquellos impolutos y blancos trescientosochentamil millones de neuronas palanganas que en aquel momento me evaluaban... Memorable, de verdad, ese primer examen en Los Remedios, Sevilla.
Como fuese... quedé emplazado para la prueba de Selectividad... La reválida... ¿Que me prepararían aquellos cuatro culos inquietos?... ¡Inimaginable!... ¡¡ Examen de Psicología colectiva !!.
Llego a El Tardón... Aparco el Seat Ibiza (a la postre unidad móvil) de mi padre... Me introduzco vacilante en aquel rinconcito de descargas eléctricas envuelto en cables y humo... y compruebo, horrorizado, como dos de aquellas ocho manos... precisamente las que el dia antes sostenían con soltura y agilidad un par de baquetas... habían osado posarse sobre el más preciado de mis tesoros (por aquel entonces): !! MI GUITARRA ¡¡... Aún sin salir de mi asombro, me doy cuenta que, las que se deslizaban vertiginosamente ayer por el teclado de un viejo Farfisa, ahora estaban arrancando ritmos de una caja y un charlston; las que correteaban por el mástil de un bajo anteriormente, cabalgaban hoy a lomos de una Stratocaster; y las que vi retorcer sutilmente la prima de una guitarra, acariciaban ahora los marfiles de un piano¡ Ah, no !... ¡ Eso si que no !... Una cosa era intercambiar fluidos bucales a través de un litro de Cruzcampo, y otra muy diferente, tocarme el instrumento... ¡Aquello me estaba empezando a tocar... el instrumento!... Así que, esa única y peluda línea que atraviesa mi frente de lado a lado y que llaman ceja, comenzó a fabricar una perfecta "V", justo en el instante en el que cuatro sonrientes cabezas, al unísono, me invitaron, con un meneo de cuello, de esos que usaba "Zamorano" y "Poli Rincón" para marcar goles, a que trincara un precioso Fender negro de cuatro cuerdas que reposaba impávido ante semejante desconcierto. No me había dado tiempo a preguntarme qué significaba aquello, cuando observé atónito que mis dedos se encontraban pinzando un bordón al ritmo que marcaban los ocho pies que me miraban, desprendiéndose un insufrible soniquete, digno de la "Carta de Ajuste". Me pareció mentira, pero aquel inexplicable desatino me hizo sentirme bien. Ese desenfreno acústico tuvo el efecto del mejor de los calmantes...

Cuando todo cesó, uno de aquellos cuatro pares de labios me dijo: "!Ea!... Ya está... Es que a José Manuel lo han puteado en un examen de Estadística... ¿sabes?"... Ahora todo estaba más claro: había sido una cura... un antiestrés... Pura y dura "Terapia de Grupo".
.......................................................


A raiz de esa, asistí a muchas sesiones más. Menos de las esperadas y deseadas, pero que me ayudaron a construirme un nuevo "Nosotros". Presumo de poseer varios en mi vida: mis padres y hermanos, mi mujer y mis hijos, mi barrio, mi colegio, la facultad, la mili... Pero si escucho o toco música, y me refiero a nuestro "Nosotros", está claro que hablo de esa amalgama de brazos, piernas, ojos, uñas y pelos que formaban un solo cuerpo: GUADALQUISSISSIPPI... el cual se descompuso con el paso del tiempo. Pero... ¿donde fue a parar su alma?...
..................................................

Allá por el año 2003, cuando se cumplian 10 años de la disolución de Guadalquississippi, nuestro grupo de música, recibí una llamada telefónica de unos amigos que estaban reunidos. Yo vivo en otra ciudad ahora y llevaba mucho tiempo sin saber de Ellos. Pero allí estaban... todos juntos... cabeza, tronco y extremidades de nuestra difunta banda. Y todo parecía seguir como hacía una década, pues allí... con ellos... se seguía mascando cachondeo, amistad y "Blues"... Mucho "Blues"... Mucha "Alma".

Aquel espíritu seguía vivo... a doscientos kilómetros de mi... y yo sin poder abrazarlo y abrazarles... La alegría de saber que aún me recordaban como yo a ellos se tornó en tristeza por sentirme aislado, sin poder estar allí. Me sentía mal... necesitaba de una "Terapia de Grupo". Intentando meterme en el papel de cada uno de ellos, surgió la idea de este video musical, con el que les quiero dar las gracias a:
José Manuel Pedraz (guitarra solista), por convertirme en candidato a Guadalquississippiano,
Jorge Casanova (bajo), por estrujar la espalda como nadie,
Gregory Pérez (teclados), por inculcarme el odio a los camiones de basura,
y Marcos Molina (batería), por enseñarme a apreciar el argumento de una peli de Zombies.







..MUCHAS ZENKIUS... de Luix

2 comentarios:

joseamesa dijo...

Gracias Luix por recordarnos que sigues ahí, que nunca te fuiste, gracias por el esfuerzo que supone seguir enganchado virtualemente a tus origenes, gracias por hacernos reir y llorar, recordar y no olvidar lo que fuimos y lo que somos.
Un aberazo genio.
Jose A. Mesa

Luix Little Band dijo...

Gracias a ti, hermano, por tu reconocimiento y cariño. Creo que soy un caso raro de Sistema Solar Inverso: me siento como un pequeñito planeta alrededor del cual giran cientos de soles y astros dándome muchísima luz... uno de mis lados del planeta se había quedado a oscuras durante mucho tiempo porque el astro que lo iluminaba no estaba allí... ahora, gracias al Bill Gates de los huevos, vuelve a ser de día ahí, en ese trozo de planeta... TÚ eres el astro... TÚ le das la luz... Gracias a ti por todo eso, y cuidao, no te me quemes.

Publicar un comentario