CARTEL DEL CARNAVAL 2012
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mejor base para un combinado que la tierra ocre de esta ribera y la dulzura de sus mujeres?" No en vano, las "Azúcar Moreno" surgieron de estos páramos.
"No me tientes, Judas. Que la última vez que me pedí un MOJITO con dos "pajitas", era cuando acababa de montar aquí un local María Magdalena... ¡ Y casi pierdo el triangulito de mi cabeza!" Contestaría Él. "Así que este me lo bebo a morro".
Y EN ESAS ESTAMOS... ESPERANDO QUE EL SEÑOR SE DIGNE PONER SUS LABIOS SOBRE NOSOTROS, AUNQUE SEA PARA BEBERNOS, Y NO PARA BESARNOS...
Blancas, como la Pureza;
Trece barras en mi pecho
laten con toda su fuerza:
La primera en CAMARINAS,
trabajando con mi hermano,
aprendí con la bandeja
y fregué miles de vasos.
Más tarde, en el PACO OLIVA,
con mi cuñao y mis suegros
con mi Porra y mis colegas
trabajando como un negro.
A LA CASONA me fui
despues de unos siete años
y allí estuve uno sólo
pero valieron por cuatro.
Después al VÉRTICE llegué
y ahí sigo, hoy por hoy,
y si la gente me quiere
seguro que no me voy.
El KIOSCO SAN FRANCISCO
fue mi casa por un año,
pero no valía pa jefe
y volví a ser "verticiano".
Las siguientes ocho barras
esas no las he currado
pero marcan mi existencia
y escribieron mi pasado:
Mazagón, el bar EL NEGRO;
BOGOTÁ, con los "petacos";
futbolin del Bar EL CEPO...
... y LA ESTRELLA... a cinco pavos.
CASA PALACIOS: La Paz...
Semana Santa: EL TREMENDO...
las tocatas en el FLASH...
y sobre todo el recuerdo
de aquel insigne local:
LA BODEGUITA MANOLO.
esa barra de mi padre...
... que compartimos tan poco.
... Un tema: "Paralized"... un tío con ojo de cristal, pinta y seudónimo infernal... "Luzbel", antiguo compinche del simpar Silvio... y el que escribe, tratando de que aquel imperecedero "Spanglish" que me acompañará a la tumba (me sigo negando a apuntarme al "Opening" ese), consiguiera otorgarme, al menos, un "cinco pelao" a manos de aquellos ocho tímpanos expertos y maestros que escrutaban mis alaridos. Mientras yo seguía maltratando micro y "Epiphone", mi guitarra, la sangre se agolpó en mi sien izquierda e, incluso, a causa de los nervios, mis testículos adoptaron un tamaño como el del resto de mortales... encogieron.
iva !!.
cargas eléctricas envuelto en cables y humo... y compruebo, horrorizado, como dos de aquellas ocho manos... precisamente las que el dia antes sostenían con soltura y agilidad un par de baquetas... habían osado posarse sobre el más preciado de mis tesoros (por aquel entonces): !! MI GUITARRA ¡¡... Aún sin salir de mi asombro, me doy cuenta que, las que se deslizaban vertiginosamente ayer por el teclado de un viejo Farfisa, ahora estaban arrancando ritmos de una caja y un charlston; las que correteaban por el mástil de un bajo anteriormente, cabalgaban hoy a lomos de una Stratocaster; y las que vi retorcer sutilmente la prima de una guitarra,
acariciaban ahora los marfiles de un piano¡ Ah, no !... ¡ Eso si que no !... Una cosa era intercambiar fluidos bucales a través de un litro de Cruzcampo, y otra muy diferente, tocarme el instrumento... ¡Aquello me estaba empezando a tocar... el instrumento!... Así que, esa única y peluda línea que atraviesa mi frente de lado a lado y que llaman ceja, comenzó a fabricar una perfecta "V", justo en el instante en el que cuatro sonrientes cabezas, al unísono, me invitaron, con un meneo de cuello, de esos que usaba "Zamorano" y "Poli Rincón" para marcar goles, a que trincara un precioso Fender negro de cuatro cuerdas que reposaba impá
vido ante semejante desconcierto. No me había dado tiempo a preguntarme qué significaba aquello, cuando observé atónito que mis dedos se encontraban pinzando un bordón al ritmo que marcaban los ocho pies que me miraban, desprendiéndose un insufrible soniquete, digno de la "Carta de Ajuste". Me pareció mentira, pero aquel inexplicable desatino me hizo sentirme bien. Ese desenfreno acústico tuvo el efecto del mejor de los calmantes...